"Conjunto vacío" de Verónica Gerber Bicecci (Sigilo, 2017)
- José Henrique

- 25 ene
- 1 Min. de lectura
Actualizado: 26 ene

Ella se define como una artista visual que escribe y concuerdo plenamente. Si bien logra armar un dispositivo interesante de lectura, combinando lo plástico con la escritura, no me entusiasmó tanto la novela, aunque reconozco que su lectura me fue amable. Vale la pena leerla. Si bien es una novela del "yo" (creo que eso incidió mucho en que no me terminara de seducir, estoy bastante harto de este género posmoderno, para mí con poco para decir en la nueva época que se viene), tiene puntos interesantes; los “silencios a gritos” de lo visual funcionan muy bien en el texto, quien sabe, es lo que más me atrajo. El diálogo entre la imagen y lo escrito está logrado, fluye, se retroalimenta, casi como si el texto funcionara como anclaje, porque lo importante en esta novela, cuando vocifera con potencia, se encuentra en lo visual.
Más que el exilio (porque ella nace en México pero de padres argentinos desterrados), lo que se relata, es el vacío de su historia, ese retaceo de lo que se cuenta poco porque el horror disciplinó a la generación exiliada. El texto es una búsqueda, a tientas en un cuarto a oscuras plagado de información velada y muda que acecha en las sombras.
Ahora que lo pienso un poco después de escribir esto, creo que a mí no me llenó esta novela, pero tiene que ver más con mi propia búsqueda en la literatura. El texto funciona, léanla, capaz sean el lector ideal de esta obra.







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